Cuando los seres queridos se quedan al otro lado

Una de las renuncias que más cuestan cuando uno emigra es separarse de la familia y de los amigos. Pese a las facilidades de comunicación que existen hoy en día, la distancia hace su efecto y  así como uno se acostumbra a vivir lejos, los que se quedan se habitúan a nuestra ausencia.

“Qué ingratas somos”: fue lo primero que me dijo Mónica, mi mejor amiga en Colombia, hace un par de días, cuando finalmente logramos coordinar horarios para conversar largo y tendido. No hablábamos desde diciembre, cuando estuve en Colombia y ella me contó que planeaba viajar a Australia. El día que hablamos ya estaba en Sídney, llena de historias por contar.

Esa llamada fue una excepción. Desde que salí de Colombia perdí muy rápido el contacto con los amigos que dejé, quizás porque el vínculo sin cuerpo se rompe y porque los intereses con los años cambian.

Con mi familia pequeña (mamá, papá y hermano) la historia ha sido otra. La experiencia por fuera de mi país me hizo valorarlos aún más y me ha llevado a mantener vivo ese lazo. Con mi mamá estamos en permanente contacto y hablamos al menos dos veces a la semana para contarnos los últimos avances de la novela de la vida, allá y acá.

Vivir en otro país implica aceptar que nuestras vidas y la de nuestros seres queridos se bifurcan. Pero también implica aprender a valorar a quienes llegan en ese nuevo rumbo: amores que se convierten en familia y conocidos que con el tiempo se ganan la etiqueta de amigos.

Para muchos no es un proceso fácil, especialmente en un país como Alemania donde el idioma y la cultura dificultan ese primer contacto entre los locales y los extranjeros. Sin embargo, la actitud que tenemos frente al cambio y qué tan receptivos estamos a conocer nuevas personas puede marcar la diferencia entre el aislamiento y la integración social.

Hacer amigos en Alemania

A mi llegada a Alemania algunos conocidos me sugirieron evitar cualquier contacto con colombianos o hispanohablantes para poder aprender alemán más rápido. Hice oídos sordos, entre otras cosas porque si hay algo que no concibo en mi vida es no poder expresarme en mi idioma.

Con el tiempo corroboré que para hablar alemán no tenía que olvidarme del español y que los amigos llegan, si uno lo permite. Me tomó tiempo, pero el mismo contexto y mi personalidad me han llevado a estar en contacto con otras personas de distintas nacionalidades; lo que nos ha unido han sido los intereses y valores que tenemos en común.

Este blog ha sido un gran vehículo para conocer personas, intercambiar historias y establecer amistades. Una de mis amigas más entrañables en Alemania fue primero una de mis lectoras. Es colombiana y con el tiempo nos volvimos muy cercanas, quizás porque además de los gustos, compartimos experiencias e historias que nos identifican.

Como lo he expuesto en anteriores artículos, creo que lo más importante cuando uno emigra es ser consecuente con las decisiones que se toman y acoger con valentía lo que nos trae el cambio. Asumirlo nos llevará con el tiempo a ser más conscientes de lo que tenemos a este y al otro lado del charco.

Feliz semana!

Foto portada Designed by Freepik

7 comentarios sobre “Cuando los seres queridos se quedan al otro lado

  1. Hola Karina, me ha encantado leer tu historia!

    Estoy muy contenta de que tu también hicieras oídos sordos a lo de “solo hacer amigos alemanes”. Creo que es una tontería separarte de gente con la que te puedes llevar bien solo porque hablen tu idioma. Si uno quiere hablar alemán lo va a hacer, y tener amigos que hablen su idioma no se interpondrá en su adaptación.

    Un abrazo desde Düsseldorf 🙂

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    1. Hola Alba…si, he recibido toda clase de consejos, pero la verdad he seguido lo que va conmigo. Y en esto de los amigos y del aprendizaje del idioma estoy muy consciente de que lleva tiempo y yo voy a mi ritmo…saludos desde Mannheim

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  2. Mirar en este artículo como exteriorizas tus sentimientos hacia nosotros tus seres queridos es muy gratificante, porque siento que aunque estés lejos a muchísimos kilómetros de distancia, hay en tu corazoncito espacio para nosotros aunque como te dije un día siento que te estás volviendo alemana. Te quiero mucho, si Dios quiere espero verte pronto.

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  3. Qué verdad en tu artíiculo. Es así. Estoy totalmente de acuerdo. Acabo de aterrizar en Colonia después de un viaje soñado por nuestra tierrita. Y que me encuentro aquí en mi segunda tierrita, en Colonia? Sol. Calor. Amigos. Mis paisanitos y los amigos de otras tierras. Alegría. Volver al segundo hogar. Gracias a Diós Colombia siempre está presente, egal donde yo esté. Eso ayuda a sobrevivir. Mi familia toda està en Colombia y en México. La más cercana en Barcelona. Pero aquí aunque me lleno de nostalgia, soy feliz!

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    1. Hola Alfonso…muchas gracias por escribir. Totalmente de acuerdo: lo importante es ser feliz donde estás y con quien estás. Siempre seremos colombianos y eso lo llevamos en nuestras raices a donde quiera que vayamos. Saludos desde Mannheim

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