Karneval: la oportunidad de ver el lado divertido de los alemanes

Si vive o quiere vivir en Alemania le recomiendo que al menos una vez en su vida disfrute de la quinta estación del año: el carnaval (Karneval). Así no le guste el trago, participar en estas fiestas alemanas le permitirá ver otra faceta de los teutones: desinhibidos, sonrientes, dispuestos a hacer tonterías y a disfrutar con quien esté al lado.

Los carnavales en Alemania se desarrollan, al igual que en otras partes del mundo, de forma previa al miércoles de ceniza, cuando empiezan los preparativos para la semana santa y la pascua (Ostern).

El carnaval alemán más famoso es el de Köln, seguido de los carnavales de Düsseldorf y Mainz, donde la fiesta se extiende por varios días. El lunes previo al miércoles de ceniza – Rosenmontag, es uno de los días más importantes del carnaval. Ese día se esperan las mejores caravanas y comparsas, así como el mayor número de asistentes; niños, jóvenes y adultos que llegan coreando: “Alaaf” y “Helau” (cada ciudad tiene su canto respectivo y más vale no equivocarse).

El efecto carnaval también se vive en otras ciudades de Alemania, pero usualmente solo durante el fin de semana. Precisamente, el domingo pasado se realizó el desfile del carnaval en Mannheim, que no tuvo nada de espectacular, pero que me sorprendió por la calidez y alegría que pueden transmitir los alemanes, con un disfraz y unas cuantas cervezas encima.

Como quedé con ganas de más, salí con cámara en mano hacia Mainz, para vivir la experiencia del Rosenmontagszug, uno de los desfiles de carnaval más reconocidos en Alemania. El ambiente de carnaval lo sentí desde la estación de tren en Mannheim, donde cientos de personas se dirigían, al igual que yo, hacia Mainz; ellos a diferencia mía, con disfraces y maquillados, como para una fiesta de Halloween a las 10:00 a.m.

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El desfile empezó muy puntual a las 11:11 a.m. A esa hora, unos cuantos ya estaban bajo los efectos del alcohol, tirados en algún andén contiguo al desfile. Yo totalmente sobria, me acomodé al frente, junto a los niños, para fotografiar las figuras representativas del desfile. Mientras ellos luchaban entre sí por atrapar las golosinas que tiraban desde las carrozas, me dediqué a tomar fotos y a observar a los alemanes.

Debo decir, que Mainz es un buen comienzo para acercarse a la esencia de un carnaval alemán. En él participan personas de todas las edades, gremios y asociaciones (Verein) que desean mostrar otra cara de la cultura alemana. Del desfile, me sorprendió además de la organización y el trabajo de las carrozas, la actuación de la Guardia de Mainz, porque denotan como grupo que en el carnaval todos son bienvenidos y que para divertirse no hay límite de edad.

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En Mainz, al igual que en Köln y Düsseldorf, no faltan las carrozas satíricas. Son una forma creativa que han encontrado los alemanes para expresar su opinión sobre distintos temas de la agenda mediática mundial. Este año, en el Rosenmontagszug las críticas estuvieron centradas en la política de migración de Merkel, el Brexit, las irreverencias de Donald Trump, la política antidemocrática del presidente de Turquía- Erdogan, entre otros temas picosos que inquietan a los alemanes.

Golosinas para los niños, cerveza para los grandes

Algo curioso que noté, es que el Rosenmontagszug se vive desde dos escenarios distintos. Al pie de las carrozas se instalan los niños con sus padres, para poder apreciar las figuras del desfile, pero sobretodo para poder atrapar el mayor número de golosinas, juguetes, snacks y cuanta cosa cae de las carrozas.

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Detrás de ellos, se vive otro desfile. El de los jóvenes que llegan para lucir sus atuendos y maquillajes, para tomar cerveza hasta que el estómago se les hinche y para compartir el tiempo con los amigos. A ellos no les interesan las golosinas y quizás a muchos ni siquiera las carrozas del desfile. Lo que importa es reunirse con la gente de su ciudad, de su región, para vivir un día en el cual se tiene licencia para hacer tonterías, esas que en sus cinco sentidos no harían.

Más allá de los disfraces, es impresionante ver cómo cambia el ánimo en las ciudades durante el carnaval. Todos sonríen aún sin conocerse, se saludan y hasta posan para las fotos de un extraño. Es como si dejaran en sus casas por unas cuantas horas, la barrera que cargan y que los distancian de aquel que no conocen…eso hay que vivirlo y verlo porque dura poco. Así que lo animo a que visite un carnaval alemán la próxima vez que tenga la oportunidad.

Y tú, ¿ya tuviste la oportunidad de disfrutar un carnaval alemán? ¿qué te sorprendió? Déjamelo saber en los comentarios.

2 comentarios sobre “Karneval: la oportunidad de ver el lado divertido de los alemanes

  1. Interesante conocer aspectos de la cultura alemana relatados por una periodista colombiana residente en el país germano. Es una valiosa información no sólo para los viajeros sino para los deseosos de saber cómo se vive en otros lugares. El carnaval nos refuerza el conocimiento del disfrute, la risa, el arte y la creatividad presente en todos los pueblos. Las fotografías están buenísimas. Gracias por compartir tus vivencias desde Alemania.

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