Aquí murió mi vicio por las bolsas plásticas

Confieso que en Colombia llegué a tener una colección de bolsas plásticas, variadas y muchas de ellas inútiles. No entiendo porque siempre las pedía o las recibía, hasta cuando compraba una caja de acetaminofén. Algunas las usaba para recolectar la basura, pero otras simplemente eran tan pequeñas que solo las guardaba, por si algún día llegaba a necesitarlas.

Esa costumbre tuve que cambiarla en Alemania, para fortuna del medio ambiente y de los seres que habitarán el planeta en un futuro. En lugar de bolsas, tengo un talego que cargo cada vez que voy al supermercado o de compras. Y cuando la lista de mercado es larga, vamos con mi esposo, con los morrales de viaje al hombro cual “mochileros”, para poder empacar todo lo que compramos.

Y no somos los únicos. De hecho, la excepción en el supermercado son aquellos que por descuido o pereza no llevan su morral para mercar. Quizás porque la bolsa no sale gratis, pero además porque después de años de “cantaleta”, el mensaje ha calado: no necesita bolsa plástica para cargar cuanta cosa compra, pero si decide hacerlo lo sentirá, no solo en la cartera sino en el medio ambiente, donde terminan estos desechos que pueden durar siglos en descomponerse.

Los cambios no son de un día para otro

En el post Todo tiene su lugar expliqué cómo desde la década de los noventa se empezaron a implementar una serie de medidas para darle orden al manejo de residuos en Alemania e incentivar en la sociedad alemana, una cultura por el reciclaje.

Junto a estas medidas, se han tomado otras para reducir el consumo de bolsas plásticas. La mejor forma, fue ponerles un precio a las bolsas que se distribuían de forma gratuita en los supermercados, para generar consciencia a través del bolsillo. Este año, la medida  se extenderá a otro tipo de negocios comerciales, como tiendas de ropa y de accesorios, donde hasta ahora las bolsas plásticas se entregan sin costo.

La decisión de extender la norma, se tomó como parte de una directriz de la Unión Europea que busca reducir drásticamente el consumo de bolsas plásticas en todos sus países miembros. La meta para 2019 es llegar a 90 bolsas por habitante por año y a 40 para el 2025.

En este tema los alemanes van adelantados. En promedio un alemán gasta por año 71 bolsas plásticas, 19 menos de lo planteado en la meta de la Unión Europea para el 2019. Los que estamos realmente lejos somos los colombianos, que según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) gastamos en promedio 288 bolsas plásticas por año. Una aberración de consumo, que ya era hora de evaluar.

Cultura alemana: sin bolsa “bitte”

En una encuesta realizada por el Instituto YouGov en Alemania, se les preguntó a los habitantes cómo transportaban el mercado a su casa. El 69% respondió que lo hacía en una canasta, en una bolsa de tela o en un morral. Solo el 12% aseguró que utiliza bolsas de plástico obtenidas en el sitio de compra.

Un dato significativo es que el 81% de los alemanes calificaron como “muy bueno” que cada vez haya más negocios comerciales que cobren por las bolsas plásticas. Incluso más de la mitad de los encuestados manifestó que estarían a favor de eliminarlas por completo. Quizás por esto, la noticia sobre la imposición de costo para las bolsas plásticas en todos los establecimientos comerciales no generó alboroto

Solo hace falta darse una vuelta por un supermercado para darse cuenta que la medida funciona, y que después de años, los ciudadanos han aprendido a comprar menos plástico para empacar su mercado. A las panaderías, incluso llegan personas con su talego de tela para cargar el pan y así resistirse a recibir la bolsa de papel, otro empaque inutil que termina en la basura.

Hoy la discusión fuerte está centrada en cómo disminuir el consumo del plástico, que se utiliza como embalaje de alimentos o empaque de aparatos electrónicos. Aunque muchos de estos empaques se pueden reutilizar, el reciclaje es un proceso que también cuesta dinero, por lo que siempre resulta mejor inversión reducir el consumo innecesario.

En Colombia lo que nos falta es camino por recorrer. Pero celebro la decisión del Gobierno de empezar a coordinar esfuerzos con los comerciantes y a generar cultura ciudadana para cambiar el “chip” frente al consumo excesivo de bolsas plásticas. Eso nos hacía falta, que nos forzaran a través del bolsillo a generar ese cambio. Tal vez el proceso tome tiempo, pero en unos años se verán los efectos positivos, y aprenderemos a consumir menos plástico, no solo porque cuesta dinero, sino porque seremos conscientes de la importancia de contribuir con pequeñas tareas, al cuidado de lo que finalmente es nuestro hogar.

3 comentarios sobre “Aquí murió mi vicio por las bolsas plásticas

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